Restaurant Campestre Vista Andina: “Un lugar cerca al cielo en Huaraz”
En lo alto de la ciudad de Huaraz, donde el aire es más puro y la vista alcanza la majestuosidad de los Andes, nace una historia de esfuerzo, perseverancia y sueños cumplidos: la de Jonatan, un emprendedor que convirtió la adversidad en oportunidad y hoy abre las puertas de su nuevo proyecto, Restaurant Campestre Vista Andina.
Jonatan nació en Satipo, pero se considera huaracino de corazón. Creció junto a sus cuatro hermanos en un hogar donde el trabajo duro era parte del día a día. Desde muy pequeño ayudaba a sus padres y buscaba la forma de generar ingresos: estacionaba autos en zonas como Chorrillos y Barranco en Lima, siempre con la mirada puesta en un futuro mejor.
A pesar de las dificultades, nunca dejó de soñar. “Levántate temprano, estudia y haz bien tus cosas”, le repetía su tía, palabras que marcaron su camino. Ese consejo se convirtió en motor para perseguir su mayor anhelo: tener su propio negocio.
Tras años de esfuerzo en la capital, donde incluso estudió cocina para formarse como chef, Jonatan Sánchez Tarazona regresó a Huaraz con los ahorros de una década de trabajo. Junto a su esposa inició un pequeño emprendimiento: una cevichería llamada “El Punto”, con apenas cinco mesas. Pero su sazón, dedicación y espíritu luchador hicieron que el negocio creciera rápidamente y se ganara el reconocimiento de los comensales.
Inspirado por sus constantes visitas a la montaña, donde practicaba deporte y encontraba paz, descubrió un terreno amplio, con una vista privilegiada de toda la ciudad. Era un lugar inhóspito, sin acceso, sin luz, sin caminos. Muchos le dijeron que estaba loco, que nadie llegaría hasta allí.
Pero Jonatan vio lo que otros no: potencial.
Con el apoyo de su familia y vecinos, empezó desde cero. Abrieron trochas, construyeron caminos y, poco a poco, hicieron realidad lo que parecía imposible. Después de un año de trabajo arduo, nació Restaurant Campestre Vista Andina, un espacio único donde la gastronomía se encuentra con la naturaleza.
Hoy, este lugar ofrece mucho más que comida. Es un mirador natural desde donde se aprecia toda la ciudad de Huaraz, un ambiente familiar con juegos para niños, música y una experiencia que conecta a los visitantes con la tranquilidad de los Andes.
Su propuesta gastronómica rescata lo mejor de la cocina tradicional: pachamanca, chancho a la caja china, cuy picante y chicharrones, entre otros platos accesibles para todos los bolsillos.
Los inicios no fueron fáciles. “El primer y segundo día no vino nadie. Teníamos que comer todo lo que preparábamos”, recuerda entre risas. Sin embargo, gracias al boca a boca y las redes sociales, el público comenzó a llegar, consolidando el crecimiento del emprendimiento.
Para facilitar el acceso, el restaurante ofrece movilidad gratuita desde la Plazuela de La Soledad, con servicio de minivan de miércoles a lunes. El retorno a la ciudad tiene un costo simbólico, manteniendo su propuesta accesible.
“Para los emprendedores, nada es imposible. Solo hay que ponerle ganas y perseverar para lograr los objetivos”.
En redes sociales lo encuentra como Restaurant “Vista Andina”



