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UNALM investiga los efectos de los plaguicidas malatión y alfacipermetrina sobre las lombrices de tierra

El investigador del Doctorado en Ingeniería y Ciencias Ambientales de la UNALM, Antonio Salas Camargo, evalúa los efectos de ambos plaguicidas

El estudiante del Doctorado en Ingeniería y Ciencias Ambientales de la Universidad Nacional Agraria La Molina (UNALM), Antonio Renán Salas Camargo, está investigando los efectos de los plaguicidas malatión, alfacipermetrina y la combinación de estos sobre las lombrices de tierra (Eisenia andrei), organismos fundamentales para el funcionamiento y la conservación de los suelos.

El investigador señala que el malatión y la alfacipermetrina, al igual que la mayoría de los plaguicidas, pueden afectar no solo a las plagas que se busca controlar, sino también a otros organismos beneficiosos para el medioambiente. “Las lombrices de tierra nos sirven para estudiar los efectos de los plaguicidas y comprender cómo podrían afectar a otros organismos que viven en el suelo”, precisó Antonio Salas.

En ese sentido, el estudiante manifestó que en su estudio las lombrices de tierra están siendo sometidas a evaluaciones de toxicidad para conocer cómo responden estos organismos a los plaguicidas malatión y alfacipermetrina, tanto por separado como en combinación.

Las evaluaciones de toxicidad permiten determinar qué concentraciones de dichos plaguicidas pueden provocar la muerte de las lombrices de tierra, así como identificar las posibles alteraciones en su comportamiento, su fisiología y su reproducción. “Una lombriz podría sobrevivir a la exposición de los plaguicidas, pero presentar una disminución en su capacidad para reproducirse o para contribuir al buen estado del suelo”, señaló el investigador.

*Agricultura y conservación*

De acuerdo con el estudiante, uno de los principales desafíos ambientales de la agricultura actual es encontrar un equilibrio entre la necesidad de producir alimentos y la protección de los ecosistemas que hacen posible esa producción.

Asegura que este tipo de investigaciones permite generar información para tomar mejores decisiones sobre el uso de sustancias químicas, identificar riesgos que no siempre son visibles y contribuir al desarrollo de prácticas agrícolas más sostenibles.

“No debemos esperar a que un ecosistema presente daños evidentes para comenzar a preocuparnos por su conservación. El estudio de los efectos de los plaguicidas nos permite reconocer señales tempranas de alteración y utilizar ese conocimiento para prevenir consecuencias mayores”, indicó Antonio Salas.

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